5. Como tomar grandes decisiones en la vida

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Whenever you’re called on to make up your mind,
and you’re hampered by not having any,
the best way to solve the dilemma, you’ll find,
is simply by spinning a penny.
No — not so that chance shall decide the affair
while you’re passively standing there moping;
but the moment the penny is up in the air,
you suddenly know what you’re hoping.

(A PSYCHOLOGICAL TIP, Piet Hein)

Cuandoquiera que tengas que tomar una decisión,
y te veas sin saber cuál tomar,
verás que la mejor manera de resolver el dilema,
es tirar al aire una moneda.
No — no es que el azar vaya a decidir la cuestión
mientras esperas ahí parado,
pero en el momento en que la moneda está en el aire,
de repente te das cuenta de lo que esperas.

4. Eternos insatisfechos

Los mileniales nunca estamos a gusto con lo que tenemos. No es que seamos inconformistas de nacimiento, si no que la vida nos hizo así.

Vamos, no esperes a que te cuente el cuento. (No esperes a que nadie te cuente el cuento.) Mira la entrevista con Simon Sinek por ti mismo y saca tus conclusiones.

3. Lo queremos todo

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Somos los primeros nativos digitales: crecimos con ordenadores, móviles y videojuegos. La tecnología nos ha acostumbrado a tener las cosas al momento. ¿Para qué vamos a ir al banco a hacer una transferencia, si lo podemos hacer con un clic desde el móvil? Además, siempre están los viejitos que tardan media hora en comprobar el estado de su cuenta y retirar algo de dinero (total, luego siempre andan pagando con monedas de céntimos en las tiendas). Pero no sólo cuestiones administrativas como transferencias bancarias, también nos hemos acostumbrados a ligar desde el móvil. ¿Tú nunca has entrado en Tinder o similares?

La tecnología también nos ha abierto al mundo. La pantalla del ordenador es una ventana al mundo, desde la cual podemos saber lo que está pasando en cualquier parte. Y hablar a tiempo real con cualquier persona esté donde esté. Eso nos convierte en omnipresentes. Ya no sirve ese refrán: “cada cual en su casa y Dios en la de todos” porque estamos todos en la de todos. Es una fiesta, pero también un agobio.

Sumemos esos dos factores:

(Todo al momento) + (omnipresencia) = Si eres un culo inquieto persona curiosa como yo, y creo que lo eres porque estás leyendo esto, significa que TE COSTARÁ ESCOGER UNA COSA. Hay demasiadas cosas interesantes en el mundo, Facebook no deja de bombardearte con ellas. Ahora el video de un australiano que ha inventado un aparato con el que limpiar los océanos (y piensas: ¡yo también podría inventar alguna cosa útil, estoy desperdiciando mi talento aquí sentado!), luego un post sobre una tribu de la selva amazónica (y piensas: ¡qué ganas de viajar a la selva!). De esa manera se agranda la confusión en la que vivimos a diario, queremos todo y lo queremos al momento. Sin embargo, para la gran mayoría de cosas, aparte de las transferencias bancarias y los ligues vacíos de Tinder, hace falta tiempo y dedicación.

(Entiende que es una simplificación. Facebook puede ser muy útil y de Tinder han salido parejas estables. Tampoco todas las ancianas pagan con monedas de céntimos en las tiendas.)

 

 

2. Milenial

Para empezar, tienes que saber quién eres. Conócete a ti mismo, ya lo decían los griegos.

Eres un milenial. No tiene nada que ver con los reptilianos de las teorías conspiracionistas, ni con los niños indigo de la Nueva Era. Milenial es como se llama la generación de los nacidos entre 1980 y 2000.

¿Qué tiene esto que ver con tu confusión mental? Mucho. ¿Acaso crees que tus padres o tus abuelos se preguntaban “qué hago con mi vida”?

 

 

1. Intro

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Esto va dirigido a ti. Tienes entre 18 y 35. No sabes bien qué hacer con tu vida. No es que no tengas opciones, aunque a veces el futuro te parezca un poco gris. Sino que ninguna opción te convence demasiado.

O estás haciendo algo con tu vida, pero no acabas de estar satisfecho. Algunas mañanas, antes de levantarte, mientras miras al techo aprovechando cinco minutos más en la cama, sientes un vacío. Piensas que la vida tiene más para ofrecer. Facebook te lo recuerda cada vez que echas un vistazo al muro. Fotos de viajes alucinantes o de amigos haciendo cosas increíbles, mientras tú sigues en la misma oficina delante del mismo ordenador.

O quizás eres de los que se fue de mochilero para buscarse y aún no se ha encontrado. Puedes ir hasta el fin del mundo: mientras más buscas menos encuentras.

Tranquilo. No estás solo, somos muchos.

Vayamos por partes.